Caso especial es el Seminario Diocesano donde el arquitecto logró conciliar
gran cantidad de intereses dentro de un complejo programa de requerimientos
inédito en Aguascalientes. El conjunto guarda varios tesoros de la arquitectura
local, la capilla mayor se resuelve con un esquema de cruz latina y con cubiertas
con forma de paraboloides hiperbólicos combinando valores de sencillez
de interiores y de riqueza espacial, en un puro diseño moderno. En el
interior de la capilla principal es de especial valor una pieza escultórica
de grandes dimensiones que hace las funciones de ábside y celosía,
construida con piezas de cantera esculpida con forma de cruces que en conjunto
forma una concha de una complejidad constructiva formidable, de tal modo que
ninguna de las cientos de piedras labradas de cantera es igual a otra.
Notable también es la que fuera la capilla privada del Obispo, espacio
donde logra con la combinación de luces y texturas un impacto "místico"
en la sensibilidad de todo aquél que hace uso o transita por este espacio.
La solución del conjunto que incluye áreas de formación,
dormitorios, capillas, facilidades deportivas y de servicio, exigió del
arquitecto y su equipo resolver problemas arquitectónicos, de ingeniería,
integración plástica, urbanismoypaisajismo resueltos aplicando
conceptos vanguardistas de diseño.
Al arquitecto Aguayo le debemos también la conservación de importantes
monumentos patrimonio de los Aguascalentenses. Catedral, San Antonio, San Marcos,
el Encino, el Teatro Morelos, la Purísima, entre otros. Al frente de
CAPFCE es responsable de la edificación de prácticamente todas
las escuelas públicas construidas entre las décadas de 1950 a
1980. Su aportación en el terreno de la arquitectura educativa de Aguascalientes
es invaluable. Arquitecto, astrónomo, fotógrafo, escultor, fundador
del Colegio de Arquitectos del Estado, pero sobre todo un ser humano pleno,
que como él mismo decía -la vida le había dado más
de lo que esperaba-. Francisco Aguayo Mora fallece el 3 de febrero de 1995 en
la ciudad de Aguascalientes. Sus cenizas reposan en el Templo de San Antonio,
en las criptas que él mismo proyecto y construyó.